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Número 22 | Julio de 2008
La Entrevista
 
José Navieras: "el pedo poético"
Sergio C. Fanjul
 
José Navieras, madrileño de 42 años, vivió hasta los 20 en el cementerio donde trabajaba su padre. Después se hizo informático, aunque dejó momentáneamente su profesión por una de sus pasiones, la cocina. Ahora ha desembarcado en el mundo de la poesía con un libro de poemas y una nueva revista: Es hora de embriagarse (con poesía)

¿Por qué es hora de embriagarse?

Es hora de embriagarse, el título de la revista, viene de un poema de Baudelaire en el que anima a embriagarse de vino, poesía o de virtud. Yo me quedé con la parte de la poesía que es la más me convenía.

¿Por qué sentiste la necesidad de hacer una revista poética?

Pues porque hay muchos poetas y muy pocas plataformas donde poder exponer la poesía. Creo que estamos en un buen momento de escritores nuevos de poesía, tanto en Hispanoamérica como aquí, gente muy buena que no tiene donde mostrar su obra. El diseño es distinto a lo que la gente está acostumbrada de los típicos ladrillos de poesía, aburridos, feos de presencia. Se trataba de hacerla más atractiva visualmente para que la gente que no lee poesía, lea poesía, se acerque a ella, con poemas cortos y un diseño limpio y atractivo.

Algunos asocian el alcohol y la bohemia a la poesía, sobran los ejemplos de autores pegados a la botella. ¿Los licores afilan el gusto por la poesía? ¿Se escribe mejor borracho?

Jaja, eso es una eterna discusión. Se supone que hay un punto, el pedo lúcido, en el que sí, estoy convencido de que sí, de que consigues cosas que no conseguías. Cosas que sobrio y sereno te cuesta mucho trabajártelas y que con ese punto lúcido que tienes tanto de droga como de alcohol se hace más fácil. El problema es que como eso vaya a más llega un momento en que empiezas a ver que lo que sigues escribiendo es muy malo. Al día siguiente, cuando repasas, sabes perfectamente en qué momento estabas en ese pedo lúcido y cuando ya has bebido demasiado y has empezado a desbarrar. Se nota.

Uno de los más amigos de la botella era Charles Bukowski, curiosamente el nombre del bar (Bukowski Club) donde suelen reunirse muchos de los poetas y el consejo editorial de la revista. ¿Qué se puede encontrar allí?

El Buko es un sitio muy peculiar. Aunque el concepto no es nuevo, que es hacer recitales de poesía en un bar, lo que sí es nuevo es cómo lo hacen. Tú te puedes subir, leer lo que te salga de los cojones y bajarte y ya está, te aplaudirán o no, o te aplaudirán solamente porque has subido. Hay una cosa muy buena que tiene el bar y es que enseña a escuchar. Cosa que mucha gente nunca se había parado a hacer y ahora, en el Buko, se ha parado a escuchar. El ambiente que se ha creado es muy de bohemia literaria, sobre todo los miércoles, y con los recitales que se están haciendo aparte de los miércoles la verdad es que se está convirtiendo en un bar literario muy bueno en el que se desmitifica muchísimo la típica imagen del poeta solitario, absurdo, tonto, y que no tiene nada que ver con la realidad. Es un bar muy divertido, la verdad es que sí, con buen rock n roll...



¿Qué papel juega internet como medio de difusión y contacto entre los nuevos poetas?

Pues internet es el medio. A la gente le sigue gustando verse publicado en papel, pero al no tener posibilidades -porque ni las editoras ni las distribuidoras creen en la poesía, porque la gente al final tampoco compra poesía, porque la poesía no vende una mierda- la única forma de publicar es internet. De hecho yo casi todo lo que selecciono, lo hago a través de internet, porque he leído blogs o páginas interesantes. Internet es donde mejor poesía nueva se puede leer, donde peor también, hay que hacer mucha criba. Pero tiene el inconveniente de la invisibilidad por el exceso. La revista también venía un poco a destacar algo entre todo eso.

¿Qué es La Vida Rima?

La Vida Rima es una asociación cultural que nace posteriormente a la revista en la que ahora nos hemos integrado como revista oficial de poesía. Es una sociedad cultural cuyo objetivo fundamental es llegar a la felicidad a través del arte. Nos gusta el concepto de hacer las cosas porque nos riman, porque nos gustan.

¿Por qué se define como Berberecho?

Porque los berberechos son unos palabros raros y son unos bichos muy raros realmente. Los ves y son extraños. Yo vivo en un mundo que no tiene nada que ver con la bohemia con la que me junto luego. Trabajo para el BBVA, todos los días de traje, maletines, me muevo en un mundillo que no tiene nada que ver. Todo muy de derechas, muy liberal, y así. Entonces cuando se enteraron de que yo leía y escribía poesía, algunos compañeros me decían que mis poemas eran muy raros. Coincidió con una época en la que teníamos un compañero que era muy feo, y muy raro, y le llamábamos el berberecho. De ahí me surgió la idea de escribir berberechos y berberechadas. Que son poemas que todo el mundo califica de raros y extraños pero que no son tan raros.

¿Cómo se inicia un informático en la poesía?

Son dos vidas muy distintas. La vida de informático que yo llevo no es la que sale en las películas, del típico loco, colgado del ordenador... Yo soy informático de traje de chaqueta y de maletín a diario, corbata, reuniones. Soy arquitecto de datos, y es un mundo completamente distinto. Tan distinto que aunque parezca difícil, separar los mundos es de lo más fácil, porque si estuvieran algo mezclados me costaría más, pero como son tan radicalmente distintos... Yo se que a las 8 de la mañana me pongo mi corbata y me cojo mi maletín, me voy para allá y me comporto de una manera. Después cuando salgo al Bukowski nunca voy de traje, me cuesta Dios y ayuda irme del banco a casa a cambiarme, venirme al bar, ponerme a leer... pero como son dos mundos muy distintos no es muy difícil separarlos.

Además de tu actividad literaria también cultivas el género de la receta gastronómica en un blog, ¿a qué se debe?

Llevo cocinando desde que me fui de casa, a los 21 años, aunque antes ya guisaba con mi madre, que cocina muy bien. Llevo 20 años guisando. He investigado mucho, y cocinado mucho y llegó un día en mi vida de informático que dije: hasta aquí. Y lo dejé todo y me fui a trabajar de cocinero. Me fui a montar un restaurante. El restaurante me salió mal pero busqué curro de arrocero y estuve un año y no estuvo nada mal, me lo pasaba muy bien. Luego volví a la informática porque se gana más dinero, casi el doble. Y de ahí viene el recetario en internet. De hecho quiero hacer unas jornadas gastronómicas de La Vida Rima, vamos a juntarnos para guisar y comer las cosas que nos gusten.



 
Publicado el 1 de mayo de 2008 a las 00:00 horas. | Imprimir
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