Había una vez una Ranita muy mona que, sentada a la orilla del río, miraba embelezada lo bonito que se veía su verde reflejo. Eso hacía cuando se le acercó un Escorpión, famoso en el reino animal por usar cremas rejuvenecedoras y pomadas para quemar grasa para estar siempre muy guapo. La Ranita sintió un sobresalto al reparar en la presencia del Escorpión, un poco por el miedo de ver que se le acercaba aquel arácnido venenoso del cual se contaba gran cantidad de historias feas, y otro tanto porque el Escorpión metrosexual era tan guapo que hizo que su corazón de rana latiera fuertísimo contra su pecho. |